• ¡Urge un verdadero Gobernador para Guerrero! | Carlos Álvarez Acevedo




    Ángel Heladio Aguirre Rivero lleva dos años simulando como que gobierna, pero la triste realidad es que la anarquía, el descontrol y la incapacidad, tanto de él, como la de su equipo, es el pan de todos los días en el Estado de Guerrero. El telón de la farsa se cayó, y Aguirre no puede sostener una aseveración, sin que la población dude de sus dichos.

    Aguirre llegó con la “espada desenvainada”, haciendo “leña del árbol caído” contra el anterior gobernador Zeferino Torreblanca, señalando todos sus supuestos actos de corrupción. Pero lo que en realidad pretendía, era desviar la atención de su propia ambición, de su propio descaro al colocar en la nómina gubernamental a cientos de parientes consanguíneos... hermanos, sobrinos, primos, tíos... de él, de su esposa, de las esposas de sus familiares, de los parientes de sus funcionarios, en cuanto grado de parentesco fuera posible, mientras hubieran “sillas donde poder sentarlos”.

    El que se dice gobernador de Guerrero, se encuentra obsesionado con imponer a su hijo como candidato del PRD, para luego hacerlo alcalde de Acapulco. De la nada, y después de que su única experiencia era haber sido tan sólo un par de semanas secretario particular de su primo Manuel Añorve en la alcaldía, Aguirre hizo a su hijo candidato a Diputado Federal por el PRI, y ganó con los recursos del Ayuntamiento, según me lo advirtió un personaje cercano al entonces presidente municipal priísta.

    Posteriormente, al darse la ruptura debido a la pugna por la candidatura del PRI para la gubernatura del estado, los primos se pelearon cuando el CEN del PRI, presidido por la ahora embajadora en Brasil, Beatriz Paredes, le dio la candidatura a Añorve. Mediante un breve coqueteo de tres semanas, Aguirre Rivero decidió tirar a la basura su militancia partidista, para entregarse a los brazos de quién decidió protegerlo políticamente: Marcelo Ebrard.

    La historia ya la sabemos, los perredistas entregados a su ambición desmedida y pragmática, no les importó que el propio Aguirre hubiera votado por el desafuero de López Obrador, y lo acogieron como su candidato, para después, hacerlo gobernador. 

    Lo mismo quieren hacer ahora con el hijo, que también renunció al PRI, pues entregados a él, engatusados por "jugosos" obsequios, los líderes y dirigentes de dicho partido, no hacen otra cosa que promoverlo, sin importarles el sombrío futuro que le espera a la ciudad más importante del estado, ya que el joven Aguirre Jr. no tiene ninguna experiencia en la administración pública, y que simplemente como legislador es un cero a la izquierda.

    Los que chupan la sangre del gobierno de Guerrero son los Aguirre, los Rivera, los Herrera, los Huges (sus compadres y socios), y tan sólo faltaría saber cuánto representa en dinero, todos los sueldos que devengan los familiares del gobernador, que evidentemente no deben ser los más preparados para cumplir sus funciones, pues en la realidad de la administración pública estatal lo que sobran son ejemplos para darnos cuenta de que ésta es un verdadero desastre.

    También deberíamos preguntarnos si es comprensible que un sobrino de la primera dama estatal, Laura del Rocío Herrera, tenga un programa de opinión llamado "Pido la palabra", con duración de una hora, en el único medio público de información que tenemos los guerrerenses, me refiero a Radio y Televisión de Guerrero (RTG), un organismo público descentralizado, que ahora se encuentra bajo la polémica administración de un periodista que recibe patrocinios y publicidad en dicho medio, cuando la ley se lo prohíbe estrictamente. Para qué no quede duda del parentesco, el mismo sobrino también fue administrador de la fundación "Corazón de Ángel", que utilizaron para promover al ahora gobernador desde su última etapa como legislador, primero siendo diputado, y de inmediato senador.

    Atrás quedó la época de represor de Ángel Aguirre, tal como lo fue en su primer mandato como Gobernador interino (1996­1999). Ahora es un gobernante timorato, al que le urge sacar acuerdos, como sea, con todos los grupos que lo presionan, que lo ponen contra la pared y le hacen firmar lo que ellos deseen, no importando que vaya contra la tendencia política nacional, como fue el desafortunado suceso donde un puñado de maestros de Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg), secuestraron a miles de personas durante nueve horas en la Autopista del Sol (la México­-Acapulco).

    Aguirre les cumple a los zánganos maestros lo que quieren, les paga salarios que no trabajan, les promete su capricho de seguir heredando las plazas magisteriales, y modificar la reforma educativa, creando un Instituto Autónomo de Evaluación Estatal de la Educación, para que casi casi, se auto evalúen, en un esquema en el que ningún ciudadano sensato confía.

    Otros que también le han tomado la medida al gobernador, son los grupos de autodefensa, verdaderos paramilitares que se rigen con su propia “ley”, y usan armas de uso exclusivo del Ejército que nadie sabe quién se las provee. Aguirre los deja hacer lo que quieran, aunque vaya en contra de la ley, y hasta les promete legalizarlos, legitimando todas sus acciones.

    Ya ni haría falta mencionar la tragedia relacionada con Ayotzinapa, el 12 de diciembre del 2011, cuando derivado de una mala negociación de un funcionario de la secretaría de gobierno estatal -que sigue en su cargo- fueron asesinados dos estudiantes que también presionaban al gobierno estatal para usar el bloqueo como moneda de uso, a sabiendas que Aguirre cede a la primera de cambio, para no meterse en problemas, ya que denota que su interés no es gobernar, si no "írsela llevando".

    Decenas de medios de comunicación nacionales -porque la mayoría de los guerrerenses están cooptados- se han alineado en una tendencia a subrayar casi todo lo que Aguirre no hace, o deja, o simula hacer. Él se intenta defender señalando que lo hacen porque no les ha otorgado convenios, como el que tiene con "Milenio", único medio que lo favorece, en ocasiones hasta tergiversando los hechos.

    En fechas recientes hemos constatado como éste gobernador tiene talento para la "marrullería", al contestar al semanario "Proceso" una nota que señalaba que mientras sucedía el bloqueo que duró más de nueve horas y afectó a miles de turistas y locales -el viernes 22 de marzo-, él se encontraba en el concierto del cantante Luis Miguel en el Foro Imperial de Acapulco, algo de lo que muchos fueron testigos, pero que Aguirre desmintió señalando que estaba en unas oficinas gubernamentales, que se encuentran a cinco minutos del señalado recinto, mismas a las que se trasladó cuando comenzó a circular la noticia en Internet.

    Y como en estos tiempos de las redes sociales la verdad es tan difícil de ocultar, en el casi ridículo uso que Aguirre hace de Twitter, le respondió al periodista regiomontano Federico Arreola, sobre un artículo que escribió y se publicó en su portal "SDP Noticias", en el que lo criticaba fuertemente. Le dijo por la popular red social de 140 caracteres -sin siquiera adjuntar la @ para responderle directamente-, que "respetaba su opinión, pero que le importaba más las de los guerrerenses". Bueno Sr. Ángel Aguirre, aquí hay una opinión de un guerrerense -un acapulqueño que nació y que continúa viviendo en su tierra. ¿O ésta tampoco le interesa?

    Politólogo con estudios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Consultor Político. Se desempeñó como editor en jefe de varios portales, entre ellos SinEmbargo.Mx. Ha publicado en diversos medios nacionales, entre ellos Excélsior, y diversos medios estatales, así como sitios web. Coautor de un libro editado por la Conapred. Correo: contacto@gurupolitico.com Twitter: @GuruPolitico Facebook: GuruPolitico

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