• Cadena perpetua a mujer que mató a su hijo por no aprender el Corán


    La justicia británica condenó a cadena perpetua a una mujer, culpable de matar a golpes a su hijo de siete años por no poder memorizar partes del Corán, el libro sagrado de los musulmanes.

     La mujer, identificada como Sara Ege, de 33 años de edad, fue declarada culpable del asesinato de su hijo Yasen y de intentar  evadir la justicia al provocar un incendio en su vivienda para quemar el cuerpo del menor, y así borrar toda evidencia de su crimen.


    “La violencia que perpetró en su hijo no se limitó a un día”, afirmó el juez Wyn Williams del Tribunal de Cardiff, en el sur de Gales, al emitir su veredicto del caso, según un reporte de la cadena árabe Al Arabiya.


    De acuerdo con el reporte, la mujer confesó que golpeó a su hijo hasta morir porque no lograba memorizar 35 páginas del Corán que debía presentar en su examen inicial para ser Hafiz -un término islámico de quien memoriza el Corán-. 


    El juez determinó que Sara Ege, quien se derrumbó al escuchar la sentencia en su contra, deberá además servir un mínimo de 17 años tras las rejas por matar a su hijo de siete años en julio de 2010, mientras su esposo Yousef Ege, quedaba absuelto.


    El hombre, un taxista de 38 años de edad, quien fue a juicio junto a su esposa, fue absuelto de negligencia criminal en la muerte de su hijo, luego de que se comprobó que nada tuvo que ver con el caso, pese a que Sara lo responsabilizó.

     Durante sus declaraciones, la mujer de origen indio y residente en Cardiff, acusó a su marido de golpear a ella y a su hijo por no avanzar en su clases del Corán, de hecho, aseguró, que había sido él quien había matado a Yasen.

     Originalmente, las autoridades creyeron que el menor pereció en un incendio que comenzó en su dormitorio, aunque un examen post-mórtem más tarde reveló que había muerto por varias lesiones internas graves infligidas antes de que comenzó el fuego.


    Durante el juicio, de cinco semanas de duración, se determinó que Sara Ege golpeaba regularmente a Yasen incluso con un palo, por no hacer bien sus estudios islámicos, que tomaba desde hacía tres meses en un mezquita para llegar a ser Hafiz.

     Pese a que la defensa argumentó que la mujer había demostrado siempre ser buena madre y que sufría depresión, el juez determinó que no había justificación alguna para sus actos, ya que la violencia que sufrió Yasen no fue un incidente aislado.

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