• Ayotzinapa y el fondo del problema en Guerrero.




    Aun año de los lamentables acontecimientos en que perdieran la vida dos estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y un empleado de la gasolinera ubicada al sur de Chilqncingo, no centraré mi colaboración en el hecho delictivo en sí,  porque al no resolverse aun este asunto por las autoridades responsables de la procuración y administración  de justicia, cometería una grave irresponsabilidad, al tratar de interpretar desde el punto de vista jurídico los hechos.

    Deseo llamar la atención en un sentido positivo y de reflexión a todos aquellos que vivimos en Guerrero, autoridades y sociedad civil, para que nunca más se repitan estos hechos que han enlutado a las familias de los jóvenes muertos, a la institución educativa y a la sociedad en su conjunto.

    Estimado lector, estos hechos y otros que con frecuencia se registran de manera recurrente en nuestro estado, tienen su origen precisamente en la marginación  y pobreza en la que viven la gran mayoría de los guerrerenses.  Basta citar algunas cifras de la marginación en que nos encontramos para entender el fondo de los problemas que originan la mayoría de los conflictos sociales que tenemos en Guerrero.

    En nuestra entidad federativa,  el 90 por ciento de los Municipios- 73 de 81– se encuentran en niveles sociales y económicos que van de alta a muy alta marginalidad; es decir, sus habitantes viven sin los servicios básicos mínimos: energía eléctrica, agua entubada, drenaje, en casas con pisos de tierra y en condiciones de hacinamiento, según el informe Índices de Marginación 2005 del Consejo Nacional de Población (Conapo).

    Con esto, Guerrero pasa del segundo lugar nacional en el que se encontraba en el 2000, por debajo de Chiapas y arriba de Oaxaca, al primer lugar en 2005 con un grado de marginalidad de 2.4, por arriba de Chiapas con 2.3 y de Oaxaca con 2.1 –el Distrito Federal tiene el nivel más bajo con menos 1.5–, y tiene asimismo al municipio más pobre del país, Cochoapa el Grande, con la puntuación más alta de marginación: 4.4.

    Respecto a los niveles educativos, en Guerrero, el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más es de 7.3, lo que equivale a poco más a poco más de primer año de secundaria, cuando En México la población de 15 años y más ha terminado la secundaria (grado promedio de escolaridad 8.6).

    De cada 100 personas de 15 años y más…15.3 no tienen ningún grado de escolaridad. 55.5 tienen la educación básica terminada. 0.2 cuentan con una carrera técnica o comercial con  primaria terminada.16.6 finalizaron la educación media superior. 11.7 concluyeron la educación superior. El 20 por ciento de los guerrerenses de más de 15 años son analfabetos y 36 por ciento no terminaron la primaria. En este aspecto Guerrero conserva el segundo lugar nacional desde el 2000, por abajo de Chipas que está en primero y por arriba de Oaxaca que se encuentra en tercer lugar.

    En lo que se refiere a los ingresos económicos, el informe dice que el 65 por ciento de la población ocupada del estado gana entre uno y dos salarios mínimos; esto es, 48 o 97 pesos diariamente, según sea el caso.

    El informe Índices de Marginación del Conapo, basado en el Censo Nacional de Población y Vivienda que efectuó el INEGI en 2010, detalla que:  dos de cada cuatro habitantes de Guerrero ocupa viviendas sin drenaje ni sanitario; seis de cada 100 vive en casas sin energía eléctrica; tres de cada 10 sin agua entubada –ya no digamos potable–; uno de cada tres reside en viviendas con piso de tierra y más de la mitad –es decir, más de 1.5 millones de personas– ocupan viviendas en condiciones de hacinamiento, donde hasta tres familias llegan a convivir en una casa. En Guerrero, hay 456 774 personas de 5 años y más que hablan lengua indígena, lo que representa menos del 15%.

    Este, amigo lector, es el verdadero drama que todos los días enfrentamos en Guerrero.

    Este es el enorme reto que las autoridades de los tres órdenes de gobierno no han podido revertir a través de políticas públicas mal orientadas que no han tenido el resultado esperado para sacar de la pobreza y marginación a nuestros conciudadanos guerrerenses de todas la regiones sin excepción.

    He aquí el fondo de nuestros problemas, mismos que, sin lugar a dudas, lleva a nuestra población a exigir de manera constante ante diversas autoridades la atención necesaria que los lleva a  movilizarse en demanda de sus necesidades primordiales, sean estas de carácter social, de servicios públicos o productivas.

    Que los partidos políticos no traten de capitalizar un hecho por demás aberrante y obscuro, ni a sacar ventaja política lucrando con el dolor de los familiares y seres queridos de los que ya no están con nosotros. Dejemos  a las autoridades que tienen la responsabilidad de juzgar los hechos hagan su trabajo con estricta observancia  y apego a derecho. Valga este llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno y a la sociedad en su conjunto, para que cada quien asuma la responsabilidad que le corresponde.

    Es deseable también que los partidos y mas adelante las organizaciones políticas, gobiernos estatales, municipales, así como las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, aprovechemos el marco del Pacto por México recientemente firmado para identificar nuestras diferencias y avanzar en nuestras coincidencias, para posicionar a nuestro país y a todos los  mexicanos en la ruta del desarrollo y bienestar que anhelamos.

    Pero, como siempre, usted tiene la mejor opinión.

    Por: Esteban Valdeolivar S.

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